Los equipos siguen considerándose, en gran medida, una inversión. Sin embargo, para muchas empresas se han convertido en una fuente de inmovilización de capital. Es precisamente lo que revela nuestro informe Perspectiva Europea del Equipamiento Empresarial 2026. Basado en las respuestas de más de 1.000 responsables de la toma de decisiones de 11 países europeos, el informe muestra que, para la mayoría de las empresas, el capital inmovilizado en equipos físicos está limitando activamente su capacidad de crecimiento.
Para los fabricantes OEM y sus socios de distribución, estas conclusiones son especialmente relevantes. Explican por qué las conversaciones con los clientes son cada vez más complejas, por qué las operaciones se bloquean en las fases finales del proceso comercial y por qué la forma de adquirir un equipo influye cada vez más en la decisión de compra. A continuación, analizamos la realidad a la que se enfrentan sus clientes y lo que esta implica para su estrategia comercial.
Un contexto que agrava la situación
Para comprender por qué la inmovilización de capital se ha convertido en un problema tan importante, primero es necesario observar el entorno en el que operan las empresas. Según nuestra encuesta, el 95 % de los encuestados afirma que sus equipos quedan obsoletos más rápidamente que hace cinco años. El impacto es considerable: el 43 % asegura que, en ocasiones, sus equipos quedan obsoletos antes de generar el retorno de la inversión (ROI) previsto.
En este contexto, comprometer importantes inversiones iniciales resulta cada vez más arriesgado. Es aquí donde la inmovilización de capital adquiere una importancia estratégica, ya que las empresas siguen destinando recursos financieros a activos que pierden valor mucho más rápido de lo esperado.
Lo que esto significa para los fabricantes OEM y los proveedores de equipos
Sus clientes muestran cada vez más reticencia a comprometerse con la compra de activos que podrían no generar el retorno de la inversión esperado antes de la llegada de un nuevo ciclo tecnológico. Esta realidad está transformando las preguntas que plantean durante el proceso de compra y las respuestas que sus competidores ya están empezando a ofrecer.
Cuando la propiedad de los equipos limita el crecimiento empresarial
Las cifras hablan por sí solas: el 87 % de los directivos afirma que la inmovilización de capital en equipos ha limitado, en algún momento, las oportunidades de crecimiento de su empresa. Solo el 13 % asegura no haber experimentado nunca este problema.
No se trata de un fenómeno aislado, sino de la norma. Además, para el 35 % de los encuestados, esta limitación se produce con frecuencia o con mucha frecuencia; no es una situación puntual, sino recurrente.
Las diferencias entre países ponen de manifiesto la magnitud del problema: los Países Bajos registran la mayor proporción de empresas que sufren esta limitación de forma frecuente (45 %), seguidos de España (38 %). Sin embargo, ningún mercado escapa a esta realidad. En sectores con un uso intensivo de equipos, como la sanidad, el transporte y la logística o la agricultura, este fenómeno se considera especialmente significativo.
En qué invertirían las empresas si ese capital estuviera disponible
Lo que las cifras no muestran de forma directa es qué representa, en la práctica, ese capital inmovilizado. Cuando se preguntó a los directivos qué harían si pudieran liberarlo, las respuestas fueron claras: lo destinarían a inversiones que impulsan la competitividad futura.
El 33 % daría prioridad a iniciativas de sostenibilidad y tecnologías verdes. El 32 % invertiría en la expansión hacia nuevos mercados. El mismo porcentaje destinaría esos recursos a la transformación digital o a la modernización tecnológica. Por su parte, el 31 % invertiría ese capital en innovación e I+D.
Lo más destacable de estas respuestas es su diversidad. Los directivos no buscan una única alternativa, sino la libertad de redistribuir sus inversiones en función de sus prioridades estratégicas en cada momento. Y esa es precisamente la libertad que la inmovilización de capital les impide tener.
Lo que esto significa para los fabricantes OEM y los proveedores de equipos
Cada euro que su cliente no inmoviliza en equipos es un euro que puede destinar a la sostenibilidad, la expansión a nuevos mercados, la transformación digital o la investigación y el desarrollo. La conversación sobre la financiación ya no compite únicamente con otros proveedores de equipos: compite con toda la estrategia de crecimiento de su cliente. Y eso eleva considerablemente el nivel de exigencia que debe alcanzar su propuesta comercial.
La incertidumbre tecnológica añade un nuevo nivel de complejidad
A estas limitaciones se suma otro factor: el 64 % de los responsables de la toma de decisiones afirma que la incertidumbre sobre las tecnologías del futuro está retrasando sus decisiones de inversión en equipos. Invertir ahora implica asumir el riesgo de que el equipo quede obsoleto. Esperar supone arriesgarse a perder competitividad. Un dilema difícil de resolver cuando el capital ya está sometido a presión.
Esto genera una especie de parálisis parcial: las empresas saben que necesitan invertir, pero dudan sobre cuándo hacerlo y en qué tecnologías. Paradójicamente, esta situación prolonga la vida útil de equipos envejecidos y agrava aún más el problema de la obsolescencia.
Lo que esto significa para los fabricantes OEM y los proveedores de equipos
La indecisión de los compradores afecta directamente a la velocidad de su pipeline comercial. Los fabricantes y distribuidores que reducen el riesgo de la inversión mediante modelos basados en el uso están eliminando discretamente un obstáculo que muchos de sus competidores siguen imponiendo a sus clientes. En un mercado en el que el 64 % de los compradores ya duda antes de invertir, esa diferencia acaba teniendo un impacto acumulativo.
La propiedad sigue siendo la opción predominante para financiar equipos, pero la perspectiva está cambiando
A pesar de estas presiones, la propiedad de los activos sigue siendo la modalidad predominante: el 41 % de las empresas adquiere sus equipos principalmente mediante compra directa. No resulta sorprendente. La propiedad ofrece control, estabilidad y continúa considerándose un elemento fundamental en numerosos sectores.
Lo que sí está cambiando es la forma en que los directivos evalúan este modelo. La pregunta ya no es «¿Debemos ser propietarios?», sino «¿En qué casos sigue compensando inmovilizar capital en la propiedad de los equipos?». Se trata de un cambio de perspectiva sutil, pero con importantes implicaciones.
Lo que esto significa para los fabricantes OEM y los proveedores de equipos
Los fabricantes que identifiquen este cambio a tiempo —y que desarrollen propuestas comerciales flexibles junto con sus productos, en lugar de incorporarlas posteriormente— mantendrán conversaciones muy diferentes con los compradores dentro de dos años. La verdadera cuestión competitiva ya no es únicamente qué vende, sino cómo pueden acceder sus clientes a ello.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la inmovilización de capital en la financiación de equipos?
La inmovilización de capital hace referencia a los recursos financieros que permanecen comprometidos en activos físicos de propiedad de la empresa y que, por tanto, no pueden destinarse a otras áreas del negocio. Según el European Business Equipment Outlook 2026, el 87 % de los directivos europeos afirma que esta inmovilización ha limitado, en algún momento, las oportunidades de crecimiento de su empresa.
¿Por qué los equipos quedan obsoletos cada vez más rápido?
El 95 % de los responsables de la toma de decisiones encuestados afirma que los equipos se vuelven obsoletos con mayor rapidez que hace cinco años. Esta evolución está impulsada por la aceleración de los ciclos tecnológicos, la creciente integración del software y los estándares de conectividad, que evolucionan de forma independiente del propio hardware.
¿Cuáles son las alternativas a la compra directa de equipos?
Cada vez más empresas valoran opciones como el leasing, el alquiler o los modelos de pago por uso junto con la compra tradicional. La elección depende del tipo de activo, de la duración de su ciclo tecnológico y de la importancia que la empresa otorgue a la flexibilidad frente al control.
¿Cómo afecta esta evolución a los fabricantes OEM y a los proveedores de equipos?
Este cambio en la forma de pensar de los compradores implica que los fabricantes y proveedores de equipos deben ofrecer, cada vez más, soluciones de financiación flexibles junto con sus productos. Aquellos proveedores que integren opciones de financiación y modelos basados en el uso dentro de su estrategia comercial eliminarán un punto de fricción que muchos de sus competidores siguen imponiendo a sus clientes.